NUESTRA NUTRICIONISTA CELIA ALMAGRO NOS HABLA DE LA RELACIÓN DE LA NUTICIÓN CON LA FIBROMIALGIA

 

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad crónica reumática no articular, reconocida como tal por la OMS en 1992. Su origen es todavía desconocido y se caracteriza por dolor
musculo-esquelético crónico generalizado que se prolonga más de 3 meses. Su
tratamiento debe ir destinado a la mejora de los síntomas y de la calidad de vida.

Síntomas asociados

Además del dolor, pueden presentarse otros síntomas asociados como fatiga,
trastornos del sueño, parestesia de las extremidades, depresión, ansiedad, rigidez
articular y trastornos gastrointestinales entre otros.
Por ello es importante tratar la fibromialgia desde un punto de vista interdisciplinar.

Fibromialgia y nutrición

Un factor muy relevante a tratar en personas que padecen esta enfermedad es el estado nutricional. Las personas con fibromialgia sufren con más frecuencia trastornos alimenticios, obesidad, síndrome metabólico y otros síntomas gastrointestinales.
Además, debido al gran acceso que existe de información no científica muchas personas tienden a adoptar ciertos patrones dietéticos como evitación, restricción de alimentos, seguimiento de dietas no saludables o uso de productos herbales que
podrían empeorar su salud, los síntomas de la enfermedad o dar lugar a importantes déficits nutricionales.
Una alimentación sana puede considerarse una medida principal para mejorar la
calidad de vida de estos pacientes y hay numerosos motivos por los que la nutrición
debe formar parte del tratamiento:

  • Peso corporal: El mantenimiento de un peso saludable mejora la sintomatología y funcionalidad ya que evita sobrecargar músculos, huesos y tendones, sin embargo existe una gran incidencia de sobrepeso y obesidad en pacientes con fibromialgia.
  • Musculatura: un adecuado mantenimiento de la musculatura reduce los síntomas de la fibromialgia.
  • Otros síntomas: además del dolor crónico, las personas con fibromialgia pueden padecer con frecuencia otros síntomas tales como estreñimientos, diarrea, xerostomía (sequedad bucal), pirosis o acidez de estómago, disfagia o dificultad para tragar, aerofagia, odinofagia (dolor de garganta al tragar), dolor menstrual, trastorno del sueño e incluso síndrome de intestino irritable. Se trata de síntomas que pueden mejorar e incluso desaparecer mediante una alimentación adecuada.
  • Estrés oxidativo e inflamación crónica: en personas con fibromialgia el organismo está sometido a un elevado estrés oxidativo. Además, este estado de oxidación puede verse aumentado si existe obesidad, síndrome metabólico o una microbiota intestinal dañada.
  • Déficits nutricionales: algunas vitaminas y minerales esenciales para el organismo como el calcio, magnesio, selenio, zinc, yodo, hierro y vitamina D pueden encontrarse deficitarios en estos pacientes. Estas deficiencias pueden aumentar la sintomatología de la enfermedad y producir un mayor estrés oxidativo por lo que es necesario alcanzar los requerimientos diarios de vitaminas y minerales mediante una alimentación adecuada.
  • Intolerancias y alergias alimentarias: un alto porcentaje de las personas que padecen fibromialgia presentan también alergias e intolerancias alimentarias, está especialmente relacionada con la sensibilidad al gluten y la enfermedad celíaca. Es de vital importancia tener en cuenta la existencia o posible existencia de estas patologías para poder abordar la fibromialgia.                                                                                                                                                                                         

TEN EN CUENTA QUE:

Por todo esto, debemos destacar la importancia de una alimentación adecuada, de la mano de profesionales como el dietista-nutricionista, para el tratamiento de  esta enfermedad. La alimentación debe ser individualizada y personalizada, ajustada en calorías a las necesidades de cada persona, adaptada a las intolerancias alimentarias y alteraciones gastrointestinales que puedan existir, saludable y rica en nutrientes y antioxidantes. De este modo evitaremos desequilibrios nutricionales y mejorará la patología, los síntomas asociados y por tanto la salud y calidad de vida del paciente.

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